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Las grasas comprometen el sistema inmunológico

Al existir un vínculo entre las dietas grasas y el sistema inmunológico intestinal, reducir su ingesta para estar saludables  ♥ es sentirse NAT ♥.

La dieta alta en grasas puede debilitar el sistema inmunológico intestinal y provocar resistencia a la insulina y, en última instancia, diabetes independiente del tipo de entrenamiento, que sin duda también puede ayudar… pero…

Para nuestros expertos, una dieta alta en grasas influye en un componente del sistema inmunológico intestinal llamado células B, específicamente aquellas que producen una proteína llamada IgA.

Esta clase de anticuerpos regula las bacterias patógenas y nos protege contra un «intestino permeable» y complicaciones adicionales de la obesidad.

En este contexto se está buscando soluciones para potenciar la IgA en el intestino, así como para crear nuevas estrategias de prevención y reforzamiento de nuestro sistema inmunológico.

La proteína IgA, ¿qué es?

La IgA es producida naturalmente por nuestro cuerpo y es crucial para regular las bacterias que viven en nuestros intestinos.

Actúa como un mecanismo de defensa, ayudando a neutralizar las bacterias potencialmente peligrosas que se aprovechan de los cambios en el entorno, como cuando consumimos una dieta desequilibrada o grasosa.

Las células B que producen la IgA, por sí solas, pueden influir en la enfermedad metabólica y manipular los tipos de bacterias en el intestino. 

Para explicar esto con más detalle, un grupo de investigadores transfirieron células B intestinales que carecían de la capacidad de producir un anticuerpo llamado IgA a ratones que genéticamente carecían de todas las células B.

Al final, en este estudio se descubrió que tenían peores niveles de resistencia a la insulina y de azúcar en sangre en comparación con los ratones que recibieron células B intestinales normales.

Cuando se secuenciaron genéticamente las bacterias intestinales de los ratones que recibieron IgA intestinal que carecía de células B, su microbiota intestinal era similar a la de los ratones donantes (ratones deficientes en IgA).

Estos hallazgos representan la primera evidencia directa de que las células B productoras de IgA, controlan las bacterias intestinales durante una dieta alta en grasas con un impacto en la regulación del azúcar en sangre.

El inmuno-metabolismo ¿existe?

Las investigaciones previas se centraron en el inmuno-metabolismo, la interacción entre el sistema inmunológico y la resistencia a la insulina o la enfermedad metabólica, durante mucho tiempo.

Más recientemente, los investigadores limitaron su enfoque las células inmunes dentro del intestino, ya que interactúa estrechamente con nuestra dieta y las bacterias en nuestro intestino, además de ser una conexión con el resto del sistema inmunológico.

Basaron su trabajo en una investigación anterior de otro tipo de células inmunitarias, las células T, que en el intestino pueden desencadenar una inflamación crónica de bajo grado y contribuir a la resistencia general a la insulina en nuestro cuerpo.

La IgA representa un vínculo directo entre cómo nuestro sistema inmunológico interactúa con las bacterias en el intestino.

La obesidad y nuestro sistema inmune

En general, se piensa que en un estado de sobrepeso u obesidad, nuestro sistema inmunológico causa inflamación, ya que responde a los componentes de las bacterias que se “filtran” a través del tejido intestinal. Esto luego impulsa la resistencia a la insulina, lo que nos predispone a la diabetes.

En este estudio, se descubrió que las terapias principales para la diabetes con medicamentos o incluso la intervención quirúrgica como el régimen de cirugía bariátrica, pueden aumentar los niveles de IgA en el intestino.

Los niveles de IgA podrían ser un buen biomarcador para medir el éxito de terapias nuevas y existentes, especialmente aquellas que afectan la microbiota intestinal y la salud intestinal.

El objetivo de la investigación es ayudar a desarrollar mejores formulaciones de probióticos y nuevos enfoques inmunológicos innovadores para atacar las bacterias intestinales y controlar así el azúcar en la sangre.

La investigación también busca oportunidades para estimular naturalmente la IgA para ayudar a regular la microbiota, por ejemplo, a través de macro y micronutrientes en nuestras dietas.

¿ Consumes muchos probióticos ?