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La importancia de regular el pH

regular el pH

Regular el pH permite a una persona desarrollarse tanto mental como físicamente mientras se mantiene el bienestar y eso △ es sentirse NAT ▽.

Existe una  gran cantidad de procesos celulares sensibles a los cambios de pH en nuestro cuerpo, por eso regular el pH intracelular (pHi) es de vital importancia, tanto para la célula individual como para nuestro organismo en su conjunto.

Debido a que nuestro cuerpo  tiene una tendencia crónica hacia la acidificación intracelular, los mecanismos de regulación que se utilicen, deben enfocarse principalmente en regular el pH.

El mantenimiento del pH sanguíneo dentro de los límites normales (7.35-7.45), se llama “homeostasis ácido-base”, y es una sinergia compleja que involucra tres órganos de nuestro cuerpo: pulmones, riñones y cerebro, así como también los tampones químicos en la sangre y las células sanguíneas (eritrocitos).

Los tampones químicos son una mezcla de un ácido débil y su base conjugada o una base débil y su ácido conjugado, y sirven para ayudar a mantener un valor estable del pH en la sangre.

Esta sinergia se da en dos aspectos:

  • Reabsorción a sangre de prácticamente todo el bicarbonato filtrado de la sangre por los riñones.
  • Generación de nuevo bicarbonato para reponer el que se ha perdido en el ácido tampón producido durante el metabolismo celular normal.

Pero, ¿qué es el pH?

El pH de nuestros fluidos corporales está determinado por el contenido de protones generados a partir de ácidos orgánicos producidos en células vivas.

  • El ácido láctico es una fuente típica de protones y está involucrado en la regulación del pH fisiológico. En tejidos metabólicos como el músculo esquelético y el tejido adiposo, el metabolismo anaeróbico glucolítico media la conversión de glucosa y glucógeno en ácido láctico.
  • Debido a que el pKa del ácido láctico es 3,80, se disocia inmediatamente en lactato y protones en condiciones fisiológicas, lo que resulta en una reducción del pH intracelular.
  • Por otro lado, el ácido pirúvico, un metabolito intermedio en el sistema glucolítico, también es una fuente de protones, aunque genera muchos menos protones en comparación con ácido láctico.

Además, los metabolitos como los cuerpos cetónicos, también actúan como fuentes de protones, por ejemplo el ácido Beta-hidroxibutírico, un cuerpo cetónico típico, que se genera como resultado del metabolismo de los ácidos grasos en el hígado y también se descompone en beta-hidroxibutirato aniones y protones, lo que lleva a la reducción del pH intracelular.

El pH intracelular en la mayoría de las células  vivas es alcalino, en comparación con el pH generado por los protones, que son transportados pasivamente a través de la membrana plasmática por fuerzas electroquímicas.

Adicionalmente a los sistemas tampón como el sistema bicarbonato-carbonato, unión proteína-protón y ácido fosfórico, son responsables de la eliminación de protones del citosol y desempeñan un papel importante al regular el pH alcalino en las células.

Los desórdenes en el organismo

El pH de nuestro cuerpo puede variar considerablemente de una zona a otra con mayor acidez, como por ejemplo en el estómago, un pH de 1,35 a 3,5 es necesario  para ayudar en la digestión y protegernos contra organismos microbianos oportunistas

Pero incluso en el estómago, la capa que se encuentra justo fuera del epitelio es bastante básica para prevenir lesiones de las mucosas, por lo tanto, una disminución de la secreción de bicarbonatos en el revestimiento gástrico y la disminución de la secreción alcalina / ácida, pueden desempeñar un papel importante en las úlceras duodenales.

Nuestra piel es bastante ácida (pH4-6.5), lo que nos proporciona un manto ácido como barrera protectora contra el  medio ambiente y patógenos externos. Hay una gradiente desde la capa córnea externa (pH 4) a la capa basal (pH 6,9), esto también se ve, por ejemplo, en la vagina, donde un pH de menos de 4.7 protege contra el crecimiento excesivo de microbios dañinos.

La orina puede tener un pH variable de ácido a alcalino, dependiendo de la necesidad de nuestro cuerpo de equilibrar el ambiente interno, de regular el pH.

Los alimentos se pueden clasificar por cargas potenciales de ácido renal (PRAL):

  • Las frutas, verduras, jugos de frutas, papas, y bebidas ricas en álcalis y bajas en fósforo como vino tinto o blanco y agua mineral con gas, pueden tener una carga ácida negativa.
  • Los productos de granos, carnes, productos lácteos, pescado y bebidas pobres en álcalis y con bajo contenido de fósforo como las cervezas claras y el cacao, tienen un contenido relativamente alto de ácido.

Sorprendentemente, una medición del pH de la orina, puede reflejar fracturas óseas, pérdida de hueso o densidad mineral, sin embargo,  no refleja si una dieta es alcalina o ácida.

La dieta alcalina y los músculos

El cuerpo humano tiene una capacidad asombrosa para regular el pH y mantenerlo constante en la sangre, mediante los principales mecanismos compensatorios, que son los renales y respiratorios.

  • Muchas de las membranas de nuestro cuerpo requieren un pH ácido para protegernos y ayudarnos a digerir los alimentos.
  • Del mismo modo, una dieta alcalina puede prevenir una serie de enfermedades y generar importantes beneficios para nuestra salud.

A medida que envejecemos, se produce una pérdida de masa muscular, lo que puede predisponernos a caídas y fracturas.

Un estudio de tres años que analizó una dieta rica en potasio que incluía frutas y verduras, así como también una carga ácida reducida, lo que resultó en la preservación de la masa muscular en hombres y mujeres mayores.

  • Condiciones como insuficiencia renal crónica, que resultan en acidosis metabólica crónica, provocan la degradación acelerada del músculo esquelético.
  • Por lo tanto, la corrección de la acidosis al regular el pH puede preservar nuestra masa muscular, inclusive en condiciones en las que el desgaste muscular es común, como la cetosis, ejercicios intensos o enfermedades.

Otro estudio encontró que en situaciones que dan lugar a acidosis aguda, suplementar a atletas con bicarbonato de sodio antes de realizar un ejercicio intenso, resultaría en una acidosis significativamente menor en la sangre.

La suplementación y la HGH

Algunas formas graves de acidosis metabólica en los niños, como la acidosis tubular, se asocian con niveles bajos de hormona del crecimiento (HGH), lo que resulta en una baja estatura.

Por lo tanto, la corrección de la acidosis con bicarbonato o citrato de potasio, aumenta la hormona del crecimiento significativamente, lo que ayuda a alcanzar una mayor estatura y un mejor crecimiento, incluso en atletas que buscan desarrollar masa muscular o mantener saludables los huesos.

Por ejemplo, el uso de suficiente bicarbonato de potasio en la dieta de mujeres adultas se utiliza para neutralizar la carga ácida neta diaria, lo que resulta en un aumento significativo de la hormona del crecimiento y la osteocalcina resultante.

Mejorar los niveles de la hormona del crecimiento puede mejorar nuestra calidad de vida y reducir el riesgo  cardiovascular, mejorar nuestra  composición corporal e incluso mejorar nuestra memoria y función cognitiva, lo que se desarrolla al regular el pH.

También esto da como resultado una reducción de la pérdida de calcio urinario equivalente al 5% del contenido de calcio óseo durante un período de 3 años.

La dieta alcalina y los dolores

Existe alguna evidencia científica de que el dolor lumbar crónico puede mejorar con la suplementación de minerales alcalinos.  Con la suplementación alcalina, debería haber un aumento leve pero significativo en pH sanguíneo y magnesio intracelular.

El magnesio permite el correcto funcionamiento de nuestros sistemas enzimáticos y también permite la activación  de la vitamina D en nuestro organismo, lo que a su vez puede aliviar el dolor de espalda.

La regulación del PH para el atleta

El rendimiento durante el ejercicio continuo o intermitente de alta intensidad puede verse limitado, al menos en parte, por la acumulación de iones de hidrógeno (H+) que reducen el pH muscular e interfiere con los procesos contráctiles y metabólicos de nuestros  músculos.

La acumulación de hidrogeno en nuestras  células musculares y nuestra sangre,  se puede amortiguar de muchas formas diferentes, pero lamentablemente pocas de ellas pueden alterarse con la nutrición, aunque existen excepciones como la carnosina y el bicarbonato:

  • El tampón intracelular: carnosina.
  • El tampón extracelular: bicarbonato.

Esto significa que las intervenciones nutricionales con carnosina y bicarbonato podrían regular el pH y mejorar la resistencia a la fatiga y el rendimiento durante el ejercicio de alta intensidad.

  • La concentración de carnosina muscular se puede incrementar mediante la suplementación dietética con beta-alanina, aproximadamente de 3-6 g de beta-alanina por día durante 4-8 semanas.
  • Mientras que la concentración de bicarbonato extracelular puede incrementarse en aproximadamente un 20% ingiriendo bicarbonato de sodio (aprox. 0,3 g por kg de masa corporal 1-2 h antes de entrenar).

Existe evidencia de que la ingestión tanto de beta-alanina como de bicarbonato de sodio, puede mejorar el rendimiento durante series únicas o repetidas de ejercicio de alta intensidad, en las que la energía se suministra predominantemente a través de la glucólisis anaeróbica, aunque debemos tener en cuenta que la suplementación con bicarbonato de sodio puede producir alteraciones gastrointestinales o que en dosis altas, la beta-alanina puede producir picazón temporal de la piel.

¿ Eres consciente del poder de tu cuerpo ?