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Yodo, el regulador del metabolismo

Como un mineral esencial que controla el correcto funcionamiento de la glándula tiroides, el yodo es vital en los procesos metabólicos.

Desde esta perspectiva, el yodo es necesario para el buen desarrollo neurológico, la formación  de los huesos y el cerebro durante el embarazo, el control de la temperatura y el metabolismo energético, entre muchas funciones importantes.

La deficiencia de este mineral tiene serias consecuencias en la salud, principalmente afecciones como el bocio o el cretinismo, que se pueden prevenir aumentando su ingesta mediante la dieta.

¿Qué es el yodo?

El yodo está presente naturalmente en la corteza terrestre y en el agua de mar. Como elemento de la tabla periódica, fue descubierto en 1811 en las cenizas de algas marinas por un químico francés llamado Bernard Courtois.

En el cuerpo humano, aproximadamente el 30% del yodo se concentra en la glándula tiroides y las hormonas relacionadas, lo que muestra que este micromineral es crucial para todas las funciones vitales que se realizan allí.

El resto se encuentra en diversos tejidos, como el tejido mamario donde se almacena para suministrar  suficiente cantidad al bebé al nacer, en los ojos o mucosa gástrica, aunque la función en estos tejidos no se conoce.

Para que la tiroides pueda producir las hormonas tiroxina (T4) y triyodotironina (T3), es necesaria la presencia de yodo.

Después de que la esta glándula produce T4, la libera al torrente sanguíneo donde se convierte en T3, la hormona activa que funciona en prácticamente todas las células y órganos del cuerpo

¿Para qué sirve?, propiedades del yodo

Mediante esta transformación, brinda el soporte ideal cumplir las diversas funcionalidades.

Influye en el metabolismo energético

  • Ayuda a controlar la tasa metabólica básica, que afecta la eficacia de los órganos y ciertos procesos vitales, como los ciclos del sueño y la temperatura corporal.
  • Interviene en la transformación de calorías en energía utilizable.

Previene algunas enfermedades

  • Su deficiencia impide que el cuerpo produzca suficientes hormonas tiroideas, lo que provoca hipotiroidismo.
  • Otra consecuencia es el cretinismo, que produce retraso en el crecimiento corporal y mental, rigidez muscular o sordera.
  • El bocio sucede cuando la glándula pituitaria produce un exceso de hormona TSH para compensar una deficiencia de yodo, provocando que la tiroides se agrande y forme un nódulo llamado coto, que impide su correcto funcionamiento.

Impulsa la función cognitiva y nerviosa

  • Es importante para el proceso de formación de la vaina de mielina en los axones de las neuronas, crucial para la correcta función cognitiva y neuronal.
  • Previene daños en el cerebro, anormalidades neurológicas o retraso mental durante la formación del niño en el vientre y en el crecimiento.

Protege la piel y el cabello

  • Refuerza el folículo piloso, favoreciendo el crecimiento del cabello.
  • Permite una piel más elástica y brillante, debido a sus propiedades antibacterianas.

Actúa como antioxidante

  • Actúa como donante de electrones en presencia de peróxido de hidrógeno, peroxidasa y algunos ácidos grasos poliinsaturados, lo que disminuye el daño provocado por los radicales libres.

Controla la hipertensión

  • Puede ayudar a regular el ritmo cardíaco y la presión arterial, gracias a las dos hormonas en las que interviene.

Puede ser antiinflamatorio

  • Actúa matando las bacterias dentro y alrededor de cortes y raspaduras leves, previniendo que las heridas se infecten.

Usos del yodo

Se usa principalmente para prevenir una deficiencia que puede afectar seriamente al organismo, causando problemas de salud como:

  • Bocio (agrandamiento de la glándula tiroides)
  • Crecimiento infantil atrofiado.
  • Discapacidad intelectual durante el crecimiento.
  • Aumento anormal de peso.
  • Problemas de fertilidad.
  • Estreñimiento.
  • Piel seca.
  • Fatiga.

Otro uso común de este mineral es como desinfectante del agua, frutas y verduras, además de la curación de cortes, raspones y pequeñas heridas en la piel.

Fuentes naturales de yodo en los alimentos

Las fuentes naturales más ricas en yodo, además de la sal yodada son de origen marino e incluyen:

  • Mariscos.
  • Camarones.
  • Pescados.
  • Algas marinas.

En menores concentraciones se encuentra en algunos alimentos como el ajo, las setas, el rábano, la cebolla, las judías verdes, los lácteos y derivados y los cereales como el trigo, arroz, avena y centeno.

En contraparte, existen alimentos conocidos como bociogenos, que impiden la absorción completa de este mineral, entre los cuales están el  brócoli, repollo, coliflor, col rizada y fresas, aunque si tienes una función tiroidea normal no necesitas preocuparte por esto.

Suplementos de yodo

Este micromineral está disponible en suplementos dietéticos y multiminerales en tabletas, viales o goteros e, incluso gránulos,  usualmente en su presentación de yoduro de potasio o yoduro de sodio.

Además, los suplementos que contienen kelp, un tipo de alga marina, son ricos en yodo.

producto

¿El yodo tiene efectos secundarios?

La toxicidad por gran consumo de yodo generalmente no se da, sin embargo cuando a aparece el bocio mediante la inflamación de la glándula tiroidea puede causar:

  • Ardor en la boca, la garganta y el estómago.
  • Dolor de estómago, náuseas, vómitos y diarrea
  • Pulso débil o, incluso fiebre.

De todas maneras, asegúrate de no sobrepasar el límite máximo tolerable de 1100 mcg diarios.

Bibliografía científica sobre el yodo

La deficiencia de yodo en la dieta se encuentra entre las principales causas prevenibles de discapacidades cognitivas (intelectuales) y del desarrollo en muchas partes del mundo, según un estudio publicado en 2018

Una revisión realizada en 2015,  encontró que los bebés cuyas madres presentaban una deficiencia del mineral durante el embarazo, tenían más probabilidades de crecer con un coeficiente intelectual más bajo y otros retrasos intelectuales.

Del mismo modo, otro estudio e  mujeres embarazadas con bocio encontró que tomar  400 mg del mineral tomados diariamente durante seis a ocho semanas, fue útil para corregir los bocios relacionados con su deficiencia y, a su vez, hubo una mejora general en el peso al nacer de los bebés.

Además, los bajos niveles de yodo en el organismo se asocian con un mayor riesgo cardiovascular, tal y como afirma un estudio publicado en la revista Nutrition, Metabolism  and Cardiovascular Diseases.

Los niños con deficiencia del mineral pueden experimentar los mismos efectos que los adultos, además de síntomas adicionales que pueden ser sutiles y graduales e incluyen un crecimiento físico lento, problemas de humor, dificultad para concentrarse y dificultades de aprendizaje, según un artículo publicado en 2020 por la American Thyroid Association.


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